Las incógnitas que deja la nueva postura del Ayuntamiento sobre el Nou Mestalla

Octubre 27, 2023 0

Proyecto de nuevo estadio presentado por el Valéncia.VCF

El Valéncia está estudiando qué seguridad jurídica tendría si empiezan las obras sin convenio y espera poder concretar detalles en próximas "conversaciones fluidas"
La decisión del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de no firmar un convenio con el Valéncia para desatascar las obras del nuevo estadio ha cogido a contrapié al club y despierta algunas dudas sobre el calado de la postura. ¿Servirá para conseguir el objetivo de que se acabe el estadio y a tiempo para ser sede del Mundial 2030?

La alcaldesa María José Catalá ha iniciado un camino que la aparta del desgaste político que empezaba a generar la operación. Con el visto bueno a que el club tramite las licencias de obra, la alcaldesa deja la decisión de retomar las obras en manos del Valéncia, que sigue estudiando la posición en la que queda. Si Peter Lim quiere, y el proyecto pasa los exámenes técnicos y cuenta con la financiación necesaria, los trabajos pueden volver al estadio de la Avenida de las Cortes. Sólo entonces, el Ayuntamiento se sentará para firmar un convenio que le dé acceso a los beneficios urbanísticos que comporta la operación.

En el plano político, el giro permite sortear varios obstáculos. Por un lado, Catalá ni negocia ni firma con una entidad que no ha cumplido con sus compromisos durante años y cuya gestión, deportiva y económica, ha generado una fuerte contestación social. Sin gestos efectivos que demuestren la voluntad del club de acabar el estadio, firmar un convenio suponía un acto de fe que la alcaldesa no quería hacer y que, además, no ve conveniente. Más aún cuando el anterior equipo de Gobierno, en especial el PSOE con Sandra Gómez al frente de Urbanismo, se mostró muy firme. Sin reconocerlo públicamente, hay dudas de que, esta vez sí, el club pueda cumplir lo pactado, principalmente por razones económicas.

El segundo obstáculo se lo presentó Vox, quien formará a partir de este viernes parte del Gobierno de Catalá, hace unas semanas. La formación que en el Ayuntamiento dirige Juanma Badenas no iba a consentir que se firmara un convenio con el Valéncia. Es más defendía la postura de acabar el estadio mediante la figura urbanística de la ejecución subsidiaria y se declaraba "enemigo de Meriton". En un contexto de negociar un pacto de Gobierno, el convenio no podía salir adelante en las condiciones que se planteaba: sin garantía cierta del comienzo de las obras y sin avales.

Además, Vox puso un tercer problema sobre la mesa al señalar directamente la incompatibilidad en la que podía incurrir el concejal José Marí Olano, a quien la alcaldesa encomendó la tarea de resolver el entuerto del estadio. Fue Badenas quien dio munición a la oposición al recordar públicamente que Marí Olano es concejal con dedicación del 25% y socio de KPMG, una gran consultora con la que Peter Lim trabaja en sus diferentes empresas. Vox sembró una sombra de sospecha a la que se agarraron el PSOE y Compromís, que han presentado una moción para que Catalá separe al concejal del asunto del estadio ante un posible caso de conflicto de intereses. De hecho, la opción socialista era que esa tarea pasara al edil encargado de Urbanismo, licencias y actividades: Juan Giner, como así acabará siendo. Sin negociación de convenio a la vista, Marí Olano sale del foco del rifirrafe político.

Ni desgaste público ni conflicto con los socios. Ahora falta conocer el efecto que el cambio de guión tendrá en los planes del Valéncia. Según fuentes consultadas por EL MUNDO, el club sigue insistiendo en que su objetivo es que "las obras se reanuden y se acaben" y que su intención es mantener "conversaciones fluidas" con el Ayuntamiento, que les avisó de su decisión. Cierto es que reconocen que no era la esperada. El club creía que, dado lo cerca que estaban las posiciones en el intercambio de borradores de convenio que hicieron el pasado mes de febrero, la firma podría ser factible y recordaba que los plazos para presentar la candidatura al Mundial, corren.

En este escenario, las incógnitas que es necesario despejar son varias. La primera es sobre qué proyecto retomará la licencia de obras el Valéncia. Si bien es cierto que los técnicos del club la llevan persiguiendo desde hace casi dos años, son tres las modificaciones que han presentado al proyecto que llevaba años en el área de Actividades. En febrero de 2022, Anil Murthy acudió a una reunión con Joan Ribó en el Ayuntamiento con un diseño de estadio que no cumplía con los mínimos recogidos en la ATE. El aforo se reducía de 70.000 a 45.000 espectadores, no se concretaban las áreas comerciales y de restauración, ni plazas de parking ni servicios como el museo del club. Desde el PSOE, muy crítico, se denominó como estadio "low cost". Además, el pabellón polideportivo para Benicalap se presupuestaba muy por debajo del coste para cubrir los requisitos impuestos por el área de Deportes. Para este estadio, la directora financiera del Valéncia, Inma Ibáñez, reconoció públicamente tener financiación.

La firme postura municipal hizo que, ya con Layhoon Chan al frente del club y con la ATE en vía de desaparición, en julio de 2022 se modificara de nuevo el proyecto y se ampliara el aforo a 66.000 espectadores con posibilidad de ampliar 4.000, de modo que se alcanzara los 70.000 que recoge el convenio de 2005, revisado en 2007, en vigor tras decaer la ATE. El alcalde Ribó lo aceptó, con el compromiso de pagar el polideportivo en las cantidades que estimaba el Ayuntamiento y acabar el estadio para 2025 incluyendo una cubierta solar. Sin embargo, en esas licencias no se avanzó. Quedaban muchas cosas por concretar que debían definirse en el convenio y que ahora volverán a la mesa de actividades.

En el aforo puede haber acuerdo, pero el diseño, las actividades de ocio y restauración que puede acoger el estadio, las plazas de parking o los servicios para la afición tendrán que definirse en una nueva negociación. Porque el Valéncia admite que no puede arriesgarse a desarrollar un proyecto sin tener el aval municipal. De hecho, el Ayuntamiento lo primero que avanzó en diciembre de 2022 fueron las fichas urbanísticas donde se recogían los beneficios que tendría el club tanto en el solar del viejo como del nuevo Mestalla. Pero para el Valencia no fue suficiente y sus dirigentes pidieron que se concretaran los compromisos que el consistorio les exigiría en cuanto al estadio y quedaran firmados en un convenio que diera "seguridad jurídica" a las partes.

Sin clarificar cómo será el estadio en un convenio, la tarea queda para la negociación en la mesa de Actividades, de Juan Giner, porque ni el Valencia sabe cuáles son los mínimos que exige el actual Gobierno ni el consistorio tendrá arma para exigirle su cumplimiento en caso de que no los deje claros y opte por tramitar la modificación de licencia presentada por el club aquel mes de julio.

La segunda incógnita es qué se entiende por retomar las obras. Sandra Gómez pedía este jueves aclaraciones sobre esto, al entender que esta postura podía ser una "cortina de humo" y que las negociaciones podrían comenzar al iniciar "obras de acopio", es decir, de movimiento de materiales. Tampoco para Vox esto sería suficiente.
Aprovechamientos, en marcha

El Valencia sí sabe cómo la Administración va a recoger el planeamiento urbanístico de los dos solares. Eso quedó acordado y fijado en unas fichas urbanísticas que comenzaron su tramitación hace meses y que están en fase de estudio de las alegaciones y aprobación. Eso permitirá al club saber cuánto suelo terciario puede comercializar en la Avenida de las Cortes o cuánto residencial tendrá en el actual Mestalla, como sabe que ha habido modificaciones, que acepta, sobre dejar de tener metros comerciales bajo rasante.

Eso sí, la liberación de estos beneficios está sujeta al cumplimiento de objetivos como el pago del polideportivo del Benicalap, con IVA incluido, o la finalización del nuevo estadio y el derribo del actual. El Valencia sabe qué tiene, pero no puede hacer uso. Estas condiciones ya ha advertido el Ayuntamiento que no se modificarán.
Avales

Otro punto de controversia son los avales o garantías que pueden exigir. El Ayuntamiento defendió, a través de Marí Olano, que no pueden exigirlos, y el Valencia tiene esa visión, pero en su hoja de ruta la Administración está que el futuro convenio, cuando arranquen las obras, fijará "una programación temporal de las obras" con "penalidades en caso de incumplimiento que deberán garantizarse mediante aval bancario".
Una figura similar se aplica en el registro de solares, de manera que un propietario que pide licencia debe presentar una garantía económica que perderá en caso de no realizar los trabajos. De hecho, el club ya perdió una garantía presentada para la ATE que superaba el millón de euros.

Todas estas incógnitas tendrán que resolverse en las próximas semanas y bajo la cuenta atrás de la elección de las sedes del Mundial. Hay interés del club, de la ciudad y de la Generalitat en que Valencia llegue a tiempo y la RFEF, según ha podido saber EL MUNDO, está dispuesta a esperar hasta el último instante por el Nou Mestalla. Pero el acuerdo debe llegar antes de finales de noviembre. Fuente

El Becario

cool Haga lo que se haga, la culpa siempre del... Becario

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